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La mujer que habría estafado a más de 100 uniformados

La mujer que habría estafado a más de 100 uniformados

La mujer que habría estafado a más de 100 uniformados

Fuente: EL ESPECTADOR (Ver Noticia Original)

Rosa Stella Rivera será nuevamente investigada por haber creado una banda para engañar a integrantes de la Fuerza Pública y sacarles dinero. La última vez lo habría hecho desde la cárcel.

“Siempre que tenga un teléfono a la mano va a delinquir”. Esa, para el perfilador de la Dijín al que le fue asignado este caso, es la característica esencial de Rosa Stella Rivera Mendivelso, una mujer que desde hace ocho años –que se haya probado– ha estafado a integrantes de la Fuerza Pública una y otra vez. Ahora, la Fiscalía se prepara para abrirle una tercera investigación formal, esta vez por estafa agravada, concierto para delinquir y simulación de investidura, luego de que, el pasado 11 de mayo la banda de 10 personas que formó desde El Buen Pastor de Bogotá fuera toda detenida.

Rivera Mendivelso está en esa cárcel desde 2016 y ya conocía bien lo que es estar tras las rejas. En 2010, reportó este diario, el Tribunal Superior de Bogotá la condenó a cinco años y medio de prisión, tras descubrirse la estratagema que había armado para extorsionar a oficiales del Ejército. En ese momento, dos subtenientes y un teniente coronel fueron sus víctimas: ante ellos se presentó como hija de un general, hacía fotomontajes o vestía el uniforme de Medicina de la Universidad Militar para reforzar su historia, y luego de un tiempo les dijo a los oficiales que estaba embarazada.

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Ahí comenzaba el proceso de extorsión por el que fue condenada. Rivera Mendivelso les empezó a exigir a los uniformados dinero a cambio de no contarle a su padre –el supuesto general– de su estado, lo que podría arruinar sus carreras castrenses. Incluso lograba comunicarse con los superiores de quienes habían sido sus parejas, a quienes les daba quejas: les decía que ellos no la estaban apoyando económicamente con el embarazo, lo cual les traía a los oficiales reprimendas y sanciones. A uno de los tenientes le dijo que iba a tener mellizos, para pedirle aún más plata.

Cuando la investigación de contrainteligencia militar terminó, la Fiscalía intervino y Rivera Mendivelso resultó condenada. Al recuperar la libertad, muy pronto volvió a sus andanzas. Esa vez, formó una banda con toda su familia: su papá, su mamá, sus dos hermanas, su esposo, su suegro y su cuñado. Empezó a llamar a la oficina de Talento Humano de la Policía y, con información privilegiada a la mano, haciéndose pasar por una coronel del Servicio Aéreo llamada Gloria Jimena Torres, pidió que le recomendaran a dos patrulleros para dos plazas que habían quedado vacías en su área.

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“Hablaba como hablamos nosotros los policías, y eso la hacía muy convincente”, le contaron a este diario los investigadores de la Dijín que asumieron el caso. En Talento Humano la pusieron en contacto con dos patrulleros, quienes llamaron a la supuesta coronel Torres. La primera pregunta que ella les hizo fue si tenían capacidad económica. ¿Por qué?, preguntaron ellos. Porque quienes se retiraron habían comprado unos equipos y los nuevos candidatos debían reemplazarlos, enviando el dinero para cubrir sus costos a los padres de los uniformados. Por una empresa de giros. De inmediato.

Los patrulleros hicieron lo que su supuesta superior les indicó y giraron el dinero. Luego llamaron a la mujer, quien los citó en un hangar con la instrucción de unirse al proceso del Servicio Aéreo. Al llegar al hangar, donde no ocurrió lo esperado, ellos entendieron que los habían estafado y reportaron el asunto. La historia se hizo famosa entre la gente del Servicio Aéreo, que empezó a rotar mensajes advirtiendo de la estafa. Rivera Mendivelso pasó entonces a la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) con el mismo modus operandi. La Dijín, que ya le seguía los pasos, los capturó a ella y a su familia el 8 de noviembre de 2016.

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Desde entonces, Rivera Mendivelso esta detenida en la cárcel El Buen Pastor de Bogotá. Le imputaron estafa agravada y simulación de investidura y, aunque aceptó el primer cargo, hasta ahora no le han dictado sentencia y el juicio por el otro delito tampoco ha avanzado. Que estuviera tras las rejas hacía pensar a los investigadores que el caso se había cerrado, pero en 2017 volvió a aparecer en la Fuerza Aérea, donde se hacía pasar por la coronel Lina María Sánchez, y en la Armada, como la capitán de corbeta Ana Patricia Rodríguez. Siempre usó nombres y cargos reales.

Así logró estafar, reporta la Dijín, al menos a 105 integrantes de la Fuerza Pública. De esta manera, Rivera Mendivelso y su gente habrían captado más de $140 millones. En la Armada, contrainteligencia se unió a la investigación, que empezó cuando hombres denunciaron que una oficial los había estafado pidiéndoles dinero para hacer el curso de piloto aeronaval. “Ella se enteraba de procesos de incorporaciones y empezaba. En la Armada se calculan unos 20 estafados, de diferentes grados y niveles”, le dijeron fuentes de contrainteligencia de la Marina a este diario.

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Los investigadores de la Dijín que la mandaron a la cárcel en 2016 retomaron el caso al sospechar que se trataba de la misma persona. Esta vez, llegar a ella fue una tarea más sencilla: rastrearon la línea de celular desde donde se hacían las llamadas y encontraron que era la que le habían asignado a Rivera Mendivelso en El Buen Pastor por ser madre cabeza de hogar. Siguieron el rastro de los giros, de otras llamadas, y encontraron que desde la cárcel ella había logrado armar toda una nueva banda de 10 integrantes, que fueron detenidos el pasado 11 de mayo. Para Rivera se viene una nueva imputación de cargos.

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